
Cómo ya habéis podido leer en otros blogs (Rtz, Bardamu, Fitzroy...) el concierto del jueves de Vetusta Morla en la UIMP estuvo muy bien. Un descubrimiento para mí, que sólo había oído algunas canciones en Radio 3. No hay nada mejor que dejarse llevar por la noche santanderina, sin pretensiones... Una calle tan pequeña como la del Carmen da mucho de sí. Pero no voy a hablar de la magia de esa noche, ni de esa maravillosa canción que Quique González nos regaló en riguroso directo (todavía no me lo creo)...
El tema es el siguiente. He notado ultímamente como algunos tíos actúan ante tías a las que se sienten atraídos. Si la tía muestra cierta indiferencia el tío ataca de una manera brutal, agresiva, protagónica (eh, estoy aquí y si no me haces ni puto caso es que eres una perra). Intentan abrumar con conocimientos frikis, incordian con comentarios maliciosos, etc... Es como cuando eras pequeña y el niño al que le gustabas te daba de ostias, te tiraba con globos de agua o te insultaba en los entrenamientos...
¿Qué hacer cuando te toca un tipejo así? Contestas, te callas, te vas...¿Qué hacer cuando a una amiga la incordia un tipejo así delante tuyo? En el caso del jueves mi amiga es una campeona, con una mirada y unas caladas a su cigarro bastó. Él la desea de una manera bizarra y ridícula. No se dan cuenta estos tíos que ese desprecio de todo a 100 no sirve para nada. No me deseas pues te vas a enterar tú y los que te rodean porque te voy a dar la noche, a joderse toca.
¿Dónde están esos tíos seguros de sí mismos, galantes, seductores, enamoradizos al segundo, los que saben qué decir sin necesitar de ensayarlo en el espejo, los que te secuestran y te alejan de elementos distractores, los que saben las reglas del juego? ¿Qué coño os pasa a algunos tíos? ¿No sabéis que hasta para dar caña hay que tener clase, gusto e intención?
En fin, la noche acabó con una retirada tardía y un encuentro callejero con los Vetusta Morla que buscaban diversión en la noche santanderina. Se perdieron el disfrutar de la compañía de una princesa herida en el Niágara, qué pena de canción perdida...