
Esta es la última tarde del 2006, perfecta para comerse una torrija y hacer balance. Recuerdos, homenajes por los que se quedaron en el camino, dar gracias por aquéllos que han aparecido en nuestras vidas y nos han traído cosas buenas, enviar todo nuestro apoyo a quienes en estas fechas lo están pasando mal...
Todos tenemos la posibilidad, el derecho y la obligación de cambiar nuestros pequeños mundos, hagámoslo, pero para bien.
¡Feliz 2007!